Y no le da una ración: le da las tres mejores de treinta que evaluó, calificadas, con el costo de cada una — y le dice por qué.
Funciona en el celular, sin señal, parado en el corral. Un solo archivo: se guarda en el teléfono y se abre cuando haga falta.
Es la herramienta de verdad, manejada de principio a fin: el animal, los ingredientes de su estado, las tres raciones lado a lado, el diagnóstico nutriente por nutriente y el reporte saliendo a nombre del asesor.
NutriSuite_demo_16x9_voz.mp4 a su canal de YouTube. Si no quiere que
cualquiera lo encuentre, elija la opción «No listado» — se ve igual aquí, pero
no aparece en el canal ni en las búsquedas.https://youtu.be/AbCd1234xyz.jVJcND0QA6k y póngale AbCd1234xyz
—sólo esa parte, sin la liga completa—. Guarde y vuelva a subir.También hay versión cuadrada para Facebook e Instagram, y siete videos cortos, uno por región, para mandar por WhatsApp.
Todo esto corre dentro del archivo, en su teléfono, sin conexión y sin mandar un solo dato a ningún servidor.
Evalúa alrededor de treinta combinaciones y le muestra las tres que valen la pena: la más barata, la de más forraje y la de más concentrado. Con su calificación y su costo por animal al día.
«Mínimo costo» aquí significa lo que significa en zootecnia: la dieta más barata que además está bien balanceada. La proteína de más se va en la orina y se paga igual — el programa no la deja pasar.
Barras con la banda aceptable de cada nutriente, alertas con su fuente, y la lista de qué ingrediente le falta con lo que costaría cubrir el faltante.
Cobre en ovinos, urolitiasis por relación calcio-fósforo en machos, urea, acidosis y NOM-060 sobre harinas de origen animal. Bloqueos duros, no sugerencias.
Después de la ración, ocho prácticas escogidas para ese animal, ese sistema y esa región. Porque la mejor ración no sirve si el agua está sucia.
Captura sus datos una vez y todas sus raciones salen con su nombre y su cédula profesional. Es su documento, no el nuestro. Listo para firmar y mandar por WhatsApp.
El motor de cálculo es el mismo —NRC, NASEM y las normas mexicanas no cambian de estado a estado—. Lo que cambia son los ingredientes que de verdad se consiguen, sus precios y las referencias productivas de la región.
Un asesor con quince ranchos decide sobre varios millones de pesos de alimento al año. La licencia se paga con una semana de trabajo.
Precios en pesos mexicanos, más IVA. La licencia es de uso personal, no exclusiva e intransferible, con contrato y aviso de privacidad conforme a la ley vigente.
Médicos veterinarios y zootecnistas con formación de licenciatura y posgrado, y con trayectorias de veinte a veinticinco años en producción de leche y carne, doble propósito en trópico, programas públicos de extensionismo y operaciones pecuarias de gran escala. Están revisando los umbrales técnicos, los pesos del índice y las recomendaciones de manejo.
Todavía no han devuelto sus dictámenes, así que no le voy a decir que está «validada». Cuando lo esté, lo va a decir aquí y en el contrato — y mientras tanto, prefiero que usted sepa exactamente en qué punto está.
No sustituye el análisis bromatológico de sus forrajes, ni la valoración de un médico veterinario, ni el criterio de quien la aplica. Los valores de composición y los precios son de referencia y varían por lote, corte, humedad y proveedor.
Calcula raciones. Los litros los da el animal, el clima y el manejo. Quien firma la ración es usted, y la responsabilidad profesional es suya — por eso el reporte sale con su nombre y su cédula, y no con los míos.
Mándeme un mensaje y le paso la liga. Sin compromiso: pruébela con un caso que ya conozca y compare el resultado con lo que usted habría hecho.